PASTOR ALEMÁN MÉXICO

Órgano Oficial de la Federación Canófila Mexicana AC.

Enfermedades hereditarias y congénitas en las diferentes razas de perros reconocidas por la Federación Cinológica Internacional (FCI).

José Luis Payró Dueñas

En los diferentes países donde la afición a la crianza de perros de raza pura merece la mayor atención, la selección ha dado excelentes resultados, perdurando así las razas puras, las cuales a través de los años han ido evolucionando y mejorando en sus cualidades y aptitudes, se debe recordar que la pureza de las razas son el verdadero ideal zootécnico de un criador y se conservan atendiendo a la selección y al cruzamiento en relación al fenotipo de cada raza especificado en los estándares, o descripciones ideales de cada una, elaborados por el país de origen y siendo miembros de la FCI.

 

La selección es el proceso para elegir a los ejemplares más aptos y apegados a los estándares raciales por un criador para ser utilizados en las distintas funciones zootécnicas, como reproductores de la siguiente generación y a cuantos de sus descendientes se les permitirá que se reproduzcan. El mejoramiento selectivo de las características cualitativas de cada raza depende de la heredabilidad de los mismos y de la magnitud de la selección practicada. La selección diferencial es el mérito individual de cada ejemplar y la base más importante en la selección, ya que la información genética sobre los ancestros, los parientes colaterales y la progenie producida son datos muy valiosos y auxiliares en la selección individual de cada ejemplar con las características apegadas a su norma racial. La información sobre el pedigree (padres, abuelos y bisabuelos), así como la progenie producida son esenciales para la selección de los ejemplares introducidos a la línea de sangre.

 

La selección simultánea de varios caracteres, para buscar el fenotipo ideal estructura, pelaje, color, temperamento, tipo, entre otros reduce la intensidad de la selección de cualquier caracter individual.

Sin embargo se puede lograr el mejoramiento zootécnico de cada raza rápidamente mediante un índice que permita evaluar de modo óptimo cada caracter de los que conforman a cada ejemplar. Aun cuando la evidencia actual nos indica que las interacciones de los genotipos sean de gran importancia práctica, la recomendación más común es que la selección se practique entre los ejemplares emparentados en las mismas líneas de sangre de un criadero tales como: consanguinidad estrecha (inbreeding), consanguinidad media (linebreeding), cruza abierta (outcross).

 

Los cambios en los caracteres se originan en la selección, en forma directa a partir de los cambios en las frecuencias génicas que afectan las características fenotípicas y genotípicas de un ejemplar. En la práctica, la selección rara vez puede realizarse para un locus simple; en realidad, no se puede basar solo en los efectos de los genes que pueden influir en la expresión simple de un caracter. La mayoría de los caracteres en las razas de perros son de importancia por su naturaleza cualitativa. La transmisión entre los rasgos cualitativos muchas veces provocan al criador una frustración en cuanto a la aparente incapacidad de identificar la variación genética, es decir, se dificulta localizar a los genes indeseables que transmiten las enfermedades hereditarias o congénitas y las exageraciones que se presentan en la progenie, tales como: sobreangulación de los miembros posteriores, cuellos extremadamentes largos, arrugas en la piel sumamente exageradas, cuerpos muy cortos o muy largos, cráneos braquiocefálicos extremadamente cortos ocasionando problemas respiratorios a los distintos ejemplares.

 

La selección tiene un gran valor para la producción de ejemplares excelentes y cuenta con grandes alternativas, es decir, a través de la selección se incrementa la correlación que existe entre el valor reproductivo de cada ejemplar y la información del pedigree utilizada por el criador, produciendo ejemplares excelentes los cuales contribuyen al mejoramiento de cada raza en particular.

 

Cada uno de los métodos mediante los cuales el criador puede cambiar la composición genética de una raza, para ver que podrá producir, dónde fracasará obteniendo exageraciones en la recría, y en qué circunstancias la selección le será de gran utilidad para obtener ejemplares valiosos para su línea de sangre. Antes de revisar los procedimientos generales que un criador debe aplicar para llevar a efecto sus planes de crianza selectiva, nos parece conveniente mencionar las armas disponibles según el caso para llevar a cabo la selección adecuadamente; es decir, la diferencia en el número de descendientes que se les permite engendrar a los distintos ejemplares de una raza, de un criadero especializado en una línea de sangre de cualquier raza, es el método más eficaz para cambiar la frecuencia de los genes y los promedios genéticos de varios caracteres. Es, naturalmente, el primer método que debe considerar el criador pues sus beneficios dependerán más que nada de la calidad de los ejemplares que utilice y que produzca en su criadero.

 

Todos los criadores requieren una planeación para lograr una crianza selectiva efectiva, tomando en cuenta lo siguiente: Seleccionar la raza y las líneas de sangre que determinen su objetivo ideal apegados a los estándares raciales. Localizar a los ejemplares que tienen la composición genética más parecida al ideal zootécnico determinado en la norma de perfección racial que se requiere, para plasmar el ideal de su raza.
 Evaluando a cada ejemplar contra su estándar. Revisando el mérito de los antecesores parientes cercanos y colaterales. Estudiando el pedigree y revisando la consanguinidad y las cualidades de los ancestros. Conociendo los defectos que se han producido en las líneas de sangre, enfermedades hereditarias y exageraciones físicas. Estudiando la progenie producida para evaluar los caracteres deseables y los indeseables.

 

Cada criador debe recordar que al mantener la crianza selectiva emparentada pueden reproducirse ejemplares excelentes o pobres en calidad.

 

La selección morfológica es de gran importancia ya que es esencial para mantener las características específicas de cada raza. Una raza se conforma por un grupo de animales con las mismas características fenotípicas y genotípicas que al aparearse entre si el resultado de la progenie es enteramente igual a sus progenitores.

 La selección basada en el fenotipo se realiza utilizando las normas raciales o estándares de cada raza. Desde el punto de vista zootécnico se entiende por norma de perfección racial (estándar) a la descripción morfológica, biométrica y funcional de cada raza. Las diversas variedades de perros hoy reconocidas por la FCI como razas puras se han formado a través de la historia por la influencia de diversos factores: geográficos, climatológicos, y sociales, las cuales surgieron de cruzas destinadas para obtener ejemplares aptos en la realización de las distintas funciones zootécnicas de utilidad práctica al hombre, como perros de rescate, rastreadores, cazadores, pastores, guardianes, compañeros, detectores de estupefacientes, detectores de explosivos, búsqueda de cadáveres, entre muchas más, utilizadas en la clasificación oficial de los diez grupos de la FCI, y en la actualidad además para la asistencia a personas con capacidades diferentes y como compañeros en asilos, terapia con niños y enfermedades terminales, así como para la readaptación social en los reclusorios, perros policía, militares, entre otras.

 

La crianza emparentada, es decir, las cruzas consanguíneas (inbreeding, linebreeding) aumentan el grado de homocigocis y la consecuencia genética de la misma es resultado de la propia homocigocidad. Las razas están constituidas por genes idénticos lo que las predispone a la aparición de anormalidades, enfermedades hereditarias  congénitas, y exageraciones físicas, que según cada uno de los estándares raciales oficiales de la FCI marca que cualquier perro que muestre claras señales de anormalidades físicas o de comportamiento, debe ser descalificado, lo que significaría que todos estos perros no deben ser utilizados para la recría. La aparición de genes recesivos deletéreos y la reducción de la proporción de genes heterocigóticos son las causas principales de la aparición de anormalidades, enfermedades hereditarias o congénitas y exageraciones físicas por lo que los criadores deben tener cuidado al utilizar los métodos de crianza selectiva consanguínea de los progenitores en sus líneas de sangre si no desean fijar en las mismas caracteres indeseables que será sumamente difícil erradicar.

 

El conocimiento de los principios mendelianos de la herencia es de gran utilidad para los criadores al establecer los programas de mejoramiento genético, tendientes a eliminar o a fijar algún gen o grupo de genes responsables de la manifestación de una enfermdedad hereditaria, congénita o de un rasgo exagerado como por ejemplo en el Pastor Alemán el exceso de piel en el cuello, el entropión o ectropión, la displasia de la articulación                        coxo-femoral, displasia del proceso ancóneo (displacía de codo), anodoncia (falta de piezas dentarías), atrofia progresiva de la retina principlamente entre muchas más. El control de las enfermedades hereditarias es un aspecto fundamental en la crianza selectiva y el criador debe ser capaz de determinar las causas que predisponen estos defectos para prevenirlas, controlarlas y evitarlas por lo que deberán contar con un asesor Médico Veterinario Zootecnista  para tal fin.

 

Realizando un buen análisis del pedigree el criador puede obtener una serie de indicadores que le sugieren la etiología de las anormalidades que se presentaron en su línea de sangre, como las pruebas de laboratorio para determinar el genoma o ADN, pero hay situaciones en las cuales un padecimiento tiene una expresión similar ya sea porque está determinado genéticamente o congénitamente.

 

Si el caracter en estudio se presenta de manera recurrente en los ejemplares producidos por su criadero emparentados en distintas generaciones es un indicio claro de la naturaleza hereditaria, pero si, en cambio el caracter se presenta en los individuos no emparentados y en tiempos o espacios definidos, entonces es un indico de su naturaleza congénita.

 

El primer paso para identificar la naturaleza del padecimiento congénito, es identificar que puede ser ocasionado por factores como:

 

  1. factores estresantes
  2. agentes físicos (radiaciones X, ultravioleta, entre otras.)
  3. agentes biológicos (reacciones inmunes, entre otras.)

 

 Por el contrario se debe sospechar del origen genético de una   anormalidad, enfermedad hereditaria, o exageración física cuando:

  1. La alteración sea de aparición súbita, o sea acompañada a la introducción de un nuevo reproductor (outcross) la línea de sangre.
  2. Exista mayor incidencia en una línea de sangre que en otras.
  3. Exista mayor incidencia en unas razas que en otras.
  4. Sea mayor su frecuencia en ejemplares puros que en híbridos.
  5. Se sepa que un defecto o exageración similar es hereditaria en otras razas.

 

 El criador debe consultar a un Médico Veterinario Especialista que sea capaz de identificar el tipo de herencia que produce tal anormalidad, exageración o padecimiento en particular, para establecer un sistema reproductivo que permita al criador la disminución de la frecuencia de los genes no deseables en la raza con miras a su erradicación.

 

Actualmente no es difícil determinar la presencia de un gen responsable de una alteración, defecto o exageración patológica dado que mediante pruebas bioquímicas y del ADN como lo mencionamos anteriormente (se puede identificar la secuencia del gen o de un marcador genético asociado a él) es posible hacer un diagnóstico preciso del genotipo más probable de un individuo, aún en el caso de que exista penetrancia incompleta, expresividad variable o que el caracter indeseable en cuestión no se haya expresado al momento del estudio, o que nunca llegue a expresarse. Sin embrago, salvo contadas excepciones, existen pruebas que precisen el tipo de herencia de un padecimiento hereditario o de una alteración; esta función debe realizarse en un laboratorio especializado que cumpla los requisitos.

 

 Al analizar el pedigree o la historia familiar de un individuo afectado  se puede determinar si la alteración o la enfermedad se heredó o no, y el modo de herencia, en su caso. Esta información, por su parte, puede utilizarse para predecir el riesgo de una recurrencia del padecimiento, deformaciones o alteraciones en las generaciones futuras, así como para planear los sistemas de apareamientos genéticos (inbreeding, linebreeding, outcross) tendientes a eliminar de la línea de sangre los genes indeseables.

 

 Para analizar el pedigree de un ejemplar en particular es conveniente revisar a cada uno de los integrantes en la línea de sangre, y que en el mismo se incluyan varias generaciones (padres, abuelos, bisabuelos, tatarabuelos) las cuales conduzcan a un ancestro que haya tenido el rasgo o la alteración en cuestión, o a un ancestro común a varios individuos afectados para detectar un posible efecto causal. Lógicamente entre más información tenga el pedigree la evidencia será mayor.

 

Al tener suficiente información el criador tiene la posibilidad de determinar el efecto genético involucrado en la manifestación de los rasgos indeseables, alteraciones, enfermedades hereditarias, congénitas o exageraciones físicas.

 

En los genes autosómicos dominantes cada característica es expresada en ambos sexos, padre y madre, y ninguno de ellos está más propenso que el otro a mostrar cada característica.

 

Cuando el criador considera a un rasgo de interés, que desea eliminar en la progenie, es porque dicha característica puede aparecer en cada uno de los individuos debido a que tiene al menos un progenitor que presenta dicha condición afectada.

 

El ejemplar que no manifiesta en el fenotipo el caracter indeseable podrá o no heredarles esta condición a la progenie.

 

 Cuando uno solo de los progenitores tiene en el fenotipo el caracter de interés deseable o indeseable y lo tiene en condición heterocigótica, cada uno de los hijos tiene una probabilidad del 50% a heredar dicha condición.

 

 Cuando uno de los progenitores tiene en el fenotipo el caracter de interés deseable o indeseable y lo tiene en condición homocigótica, todos los hijos heredarán ese rasgo.

 

En los genes autosómicos recesivos cada característica es expresada en ambos progenitores y ninguno de ellos está más propenso que el otro a mostrar dicha condición. Los progenitores que no muestran en su fenotipo la característica deseable o indeseable pueden heredarlo a la progenie.

 

 La característica únicamente se expresa cuando el ejemplar es homocigótico recesivo.

 

Cuando ambos progenitores están afectados con las características deseables o indeseables, todas sus crías también lo estarán.

 

 La selección fenotípica aplicada a la selección de las diferentes razas de perros por los criadores para fines de mejora física o de su comportamiento, utilizando como guía los estándares raciales o normas de perfección racial los cuales describen a ciertas características físicas como belleza típica de la raza, pero que por una mala interpretación de los criadores se provoca la aparición de diferentes enfermedades hereditarias, malformaciones genéticas, alteraciones físicas lo anterior como consecuencia de una selección indirecta que al realizar los diferentes cruzamientos consanguíneos y reproducir ejemplares, los criadores fijan en sus líneas de sangre caracteres indeseables que pueden ser dominantes o recesivos, que pueden causar grandes perjuicios a la raza y a su salud, como el síndrome de los braquiocefálicos, que es considerado al conjunto de sígnos que caracterizan a una enfermedad o condición anormal como por ejemplo, aquellas anormalidades que pueden presentarse en los ejemplares con una conformación craneal ancha y cuadrada, con hocico corto, cara plana, mejillas redondeadas y arrugadas, nariz corta, los ojos medianos, redondos, hundidos o protruidos como en la raza Bulldog Inglés, Pekines, Shitzu, Pug y muchos de los Mastines.

 

 Esta conformación craneal por lo contrario causa una serie de perjuicios para la salud del perro, ocasionando problemas respiratorios como la enfermedad obstructiva congénita de las vías respiratorias superiores, estenosis de las narinas por un severo estrechamiento de los orificios nasales, paladar blando seccionado o elongado el cual se extiende hacia la parte posterior de la laringe pudiendo bloquear parcialmente las vías respiratorias, o la eversión de los sáculos laríngeos que con el aumento del esfuerzo inspiratorio del perro debido a las narinas estenóticas y al paladar blando alargado, estos sáculos que normalmente cuelgan hacia afuera son arrastrados hacia las vías respiratorias lo que restringe aún más el flujo de aire provocando al perro un colapso laríngeo.

 

 La reducción del diámetro de la tráquea puede variar en relación a cada una de las razas antes mencionadas o debido a una o más de estas anormalidades que hacen difícil la respiración del animal, debido al aumento de las vías respiratorias y al mayor esfuerzo que requiere el perro para inhalar.

 

Pueden existir en todas estas razas otras anormalidades de las vías respiratorias como inflamación o edema de la laringe, faringitis, también puede existir una eversión de las tonsilas lo que ocasiona un colapso de la epiglotis.

 

 Como consecuencia de todas estas anormalidades los ejemplares de estas razas sufren una gran variedad de signos adicionales como respiración dificultosa y sumamente ruidosa con una intolerancia para caminar o hacer ejercicio, con reflujo, tos, estornudos, cianosis, colapso traqueal y una gran susceptibilidad al golpe calórico, además frecuentemente tienen dificultad para tragar, todas estas anormalidades respiratorias son asociadas a los problemas anatómicos o deformaciones físicas; por otro lado a los problemas respiratorios se pueden encontrar problemas gastrointestinales, que pueden provocarles vómito, regurgitación, diversión esofágica, estenosis pilórica, anomalías funcionales de la atonia cardial, reflujo duodenal-gástrico y una gastritis sumamente pronunciada, e incluso la muerte; pero además de todos estos problemas respiratorios causados por la anatomía craneal que los criadores buscan como prototipo ideal de cada una de estas razas al utilizar los estándares raciales mal interpretados, adicionalmente se presentan muchas otras deformaciones indeseables como son los ojos hundidos, con entropión o ectropión y las arrugas sobre la cara y el cuerpo que provocan múltiples piodermas y parasitosis de la piel. Otra de las afecciones más frecuentes en dichas razas con oclusión prognata se pueden presentar malformaciones en la alineación de los incisivos del maxilar superior o de la mandíbula más larga provocando al perro no cerrar el hocico y presentar la lengua de fuera, perdida de piezas dentarias, hiperplasia gingival, desviación dental ocasionando deficiencias en el corte y la trituración de los alimentos, enognatismo provocando al perro lesiones en el palador duro.

 

 Los ejemplares con cuerpos sumamente cortos o demasiado largos, grupa alta o miembros posteriores sobreangulados, tórax redondeado, comunmente presentan patologías secundarias asociadas a su conformación anatómica, como lo son hemivertebras, espina bífida, inestabilidad lumbosacra, vertebras supernumerarias, luxación patelar, Síndrome de Wobbler, diplasia de la articulacion coxo-femoral, luxación patelar, displaisa de codo, displasia de cúbito y radio, hemiplegia, cuadraplegia, todo lo anterior repercute en el desplazamiento de cada individuo.

 

 Los problemas que en ocasiones se observan son por los caprichos de los criadores para obtener colores poco comunes como el mirlo, marmoleado, albino y llamativos que llevan a la presentación de patologías como sordera, ceguera, albinismo, atopias,  alopecias o exceso de pelaje, displasia epidérmica, además de graves problemas en la reprodución al momento de la monta y del parto.

 

Las exposiciones de zootecnia canina tienen como finalidad primordial que los criadores de las diversas razas puedan comparar entre sí a sus crías, con el fin de mejorarlas; controlando la calidad de cada raza, conservando la pureza y al mismo tiempo garantizando el bienestar y la salud de cada animal.

 

Para el criador, los resultados del juzgamiento en una exposición marcan la evaluación de su esfuerzo y a la vez el valor de su producción, utilizando a los estándares raciales como modelo. Como mencionamos anteriormente una mala interpretación de los estándares conlleva a producir ejemplares con alteraciones físicas o con deformaciones que quedarán fijadas en la raza produciendo enfermedades hereditarias. Al evaluar a un ejemplar un juez valora el esfuerzo y la producción de cada expositor para el cual no solo debe ser el orgullo de vencer, sino la meta de fijar el tipo no seleccionando a todos aquellos ejemplares con las características físicas que no son deseados en la raza, por eso el juez tiene la responsabilidad en esos eventos de premiar exclusivamente aquellos ejemplares que se apegan al patrón de perfección racial, sin exceder en el fenotipo pero siempre procurando y garantizando la salud y el bienestar de cada uno de los ejemplares.

 

La selección morfológica es de gran importancia ya que es esencial para mantener las caractrísticas específicas de cada raza, las iversas variedades de perros hoy reconocidas como razas puras se han formado a través de la historia las cuales surgieron de cruzas destinadas a obtener ejemplares aptos para la realización de trabajos especiales, de utilidad práctica al hombre.

 

El perro actual es un registro viviente del proceso evolutivo. Lo que Darwin y Mendel observaron en varias generaciones, los criadores actuales lo pueden encontrar en el documento llamado Pedigree dentro del cual aparecen una colección de nombres con títulos, colores, tallas que pueden ser d gran utilidad  que representan un valor muy alto para el criador, al informar al interesado de muchos datos como enfermedades hereditarias y  congénitas, que hoy en día puede complementarse con las pruebas de laboratorio de ADN.

 

Es difícil evaluar el potencial de un progenitor a través de fotografías ya que en la actualidad pueden ser fácilmente retocadas en una computadora para mejorar su apariencia y en ellas no existe la posibilidad de apreciar el carácter del animal, por lo tanto el criador debe conocer los ancestros para producir mejores ejemplares en cuanto a su conformación y carácter pero aún así faltarían otros datos muy importantes como estudios genéticos, los cuales no son visibles.

 

Las cruzas consanguíneas son el arma más poderosa que posee un criador para establecer sus líneas de sangre uniformes, que las diferencien de otras, para ello se vale la fluctuación en las líneas de sangre por las frecuencias génicas en distintas direcciones, haciendo que los progenitores sean más homocigóticos (dominantes) y abriendo más caminos por los cuales los miembros de la misma familia, probablemente hereden genes idénticos a causa del parentesco de los perros utilizados como progenitores de las líneas de sangre de su criadero, sin embargo debe tomarse en cuenta que un defecto resulte de la combinación de genes que ejercen defectos indeseables por lo que los criadores deben efectuar las cruzas consanguíneas con mucho cuidado.

 

El coeficiente de consanguinidad mide el porcentaje de genes que son heterocigóticos en las líneas de sangre de la raza, pero que probablemente a través del tiempo se convierten en homocigóticos dominantes a causa de la consanguinidad estrecha o la consanguinidad media.

 

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